
China
China ocupa unos 9,6 millones de km² en el este de Asia, desde las mesetas del Tíbet hasta la costa del mar de China Oriental. El país reconoce 56 grupos étnicos: la mayoría han convive con pueblos como los miao, los dong o los tujia, que mantienen aldeas, lenguas y fiestas propias en el suroeste. Los viajes combinan caminatas por la Gran Muralla, senderos entre los pilares de arenisca de Zhangjiajie, recorridos por aldeas de montaña en Guizhou y visitas a ciudades imperiales como Pekín y Xi'an. El relieve baja en escalones: más de 4.000 m en el oeste, montañas kársticas y terrazas de arroz en el centro y el sur, y llanuras fluviales densamente pobladas hacia el Pacífico.

Sobre la región
China es el tercer país más grande del mundo por superficie, con unos 9,6 millones de km², y uno de los que más sitios tiene en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO: 59. Entre la Ciudad Prohibida de Pekín y las aldeas de madera de Guizhou hay dos mil kilómetros, pero también siglos de diferencia en la forma de vivir. Esa distancia, más que cualquier monumento, es lo que se recorre en un viaje largo por el país.
El territorio desciende de oeste a este en tres grandes escalones. Arriba está la meseta tibetana, con altitudes medias por encima de los 4.000 m. En el centro, cuencas y macizos como el de Wuling, en Hunan, donde la erosión dejó más de 3.000 pilares de arenisca que en Wulingyuan superan los 200 m de altura. Más al sur, las montañas de Guizhou reciben entre 1.100 y 1.300 mm de lluvia al año y se cubren de terrazas de arroz. Al este, el Yangtsé y el río Amarillo forman llanuras donde viven cientos de millones de personas, y sobre el delta del primero creció Shanghái.
La historia imperial es visible en casi cada parada. La Gran Muralla, inscrita por la UNESCO en 1987, se construyó y reconstruyó durante más de dos mil años; los tramos de Mutianyu y Jinshanling, al norte de Pekín, se recorren a pie. En Xi'an, antigua capital y punto de partida de la Ruta de la Seda, el ejército de terracota del emperador Qin Shi Huang apareció en 1974 cuando unos campesinos cavaban un pozo. Lejos de los centros de poder, el suroeste guarda otra China: los miao y los dong construyen sus casas y sus puentes cubiertos en madera, sin clavos, y celebran fiestas con trajes bordados y adornos de plata.
Los destinos principales para un viaje activo son Pekín, con la muralla y los hutongs; Xi'an y su muralla urbana, que se puede rodear en bicicleta; Zhangjiajie y el oeste de Hunan, con senderos, pasarelas y pueblos sobre el río como Fenghuang; las aldeas miao y dong de Guizhou, como Langde o Zhaoxing; y Shanghái, con el Bund y los pueblos de canales de sus afueras.
Frente a otros grandes destinos culturales de Asia, China permite combinar en un mismo itinerario trenes de alta velocidad, capitales con más de veinte millones de habitantes y aldeas donde todavía se habla la lengua local antes que el mandarín. Ningún otro país de la región junta tanta historia escrita con tanta variedad de paisaje de montaña.
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