
Patagonia
La Patagonia ocupa aproximadamente 1.043.000 km² en el extremo sur de Sudamérica, compartida entre Argentina y Chile, desde los ríos Colorado y Barrancas al norte hasta el Canal Beagle y el Pasaje de Drake al sur. Su identidad mezcla la herencia de cinco pueblos originarios — tehuelches, mapuches, selk'nam, kawésqar y yaganes — con la tradición gaucha de las estancias ovejeras del siglo XIX. Los viajeros llegan para hacer trekking (circuito W, vuelta O, Fitz Roy), navegar entre glaciares, avistar ballenas francas en Península Valdés y esquiar en Bariloche. El paisaje reúne los Campos de Hielo Norte y Sur — los mayores fuera de la Antártida —, agujas de granito, bosques magallánicos lluviosos al oeste y estepa semiárida al este, con cuatro parques nacionales emblemáticos.

Sobre la región
La Patagonia ocupa aproximadamente 1.043.000 km² en el extremo sur de Sudamérica, compartida entre Argentina y Chile. Sus límites naturales la definen con precisión: al norte, los ríos Colorado y Barrancas trazan la frontera con la Pampa; al sur, el Estrecho de Magallanes, el Canal Beagle y el Pasaje de Drake la separan del continente antártico. Entre ambos, la Cordillera de los Andes desciende y se fragmenta en fiordos, islas y canales sobre el Pacífico.
La región está dividida por una frontera climática tan marcada como la política. En el occidente chileno, los vientos del Pacífico descargan entre 2.000 y 7.000 mm de lluvia anual sobre bosques magallánicos y selvas valdivianas; en el oriente argentino, la estepa patagónica recibe menos de 800 mm y, en algunos sectores, apenas 200 mm. Entre ambas vertientes se extienden los Campos de Hielo Norte y Sur, las mayores masas glaciares del hemisferio sur fuera de la Antártida, que alimentan a los glaciares Perito Moreno, Grey, Upsala y Viedma. Picos como el Fitz Roy, el Cerro Torre y las Torres del Paine son agujas de granito que marcan el límite argentino-chileno.
El territorio es el hogar histórico de cinco pueblos originarios: tehuelches (aónikenk) en la estepa, mapuches en el norte andino, selk'nam y haush en Tierra del Fuego, kawésqar en los canales del oeste y yaganes en el extremo austral. La exploración europea comenzó en el siglo XVI con Magallanes y se consolidó en el XIX con las estancias ovejeras, la herencia gaucha que aún define buena parte de la identidad rural.
Los viajeros llegan por una red de destinos de clase mundial. El circuito W y la vuelta O en el Parque Nacional Torres del Paine (creado en 1959), los treks al Fitz Roy desde El Chaltén y el Glaciar Perito Moreno en el Parque Nacional Los Glaciares (1937, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981) son la columna vertebral del turismo de trekking. Bariloche y el Parque Nacional Nahuel Huapi (1934) concentran la oferta andina del norte. Ushuaia, en el Parque Nacional Tierra del Fuego (1960), se promociona como el fin del mundo y puerta de entrada a la Antártida. La Península Valdés, Patrimonio Natural de la Humanidad, es uno de los grandes observatorios de fauna marina del planeta, con ballenas francas australes, elefantes marinos y orcas.
Lo que distingue a la Patagonia es la concentración de paisajes radicalmente distintos — glaciares continentales, estepa árida, bosques templados lluviosos y agujas de granito — dentro de una sola región editorial que cruza dos países. Ningún otro lugar del cono sur ofrece esta combinación en distancias caminables, ni comparte de forma tan explícita el relato del extremo austral.
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